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El Blog de ViVi Chan

Educar a un niño para que sea bilingüe

Enseñar un segundo idioma a un niño puede suponer un reto. La realidad es que la mayoría de las familias inmigrantes pierden su idioma nativo en la tercera generación; pero éste no tiene por qué ser su caso.

En última instancia, la fluidez que tenga su hijo al hablar otro idioma estará influenciada por muchos factores, incluida la motivación personal y el apoyo por parte de los padres. Decida qué nivel desea que tenga su hijo del idioma de su herencia cultural y luego busque los recursos apropiados, como libros y material multimedia, educación formal o inmersión temporal. Enseñar a los niños a ser bilingües puede ayudarles a reconocer la importancia de su cultura y herencia, así como a desarrollar una fuerte identidad personal e, incluso, ¡puede serles de gran utilidad en el trabajo cuando sean mayores!

Trastornos emocionales y del aprendizaje

Trastornos emocionales y del aprendizaje

Podemos hablar de fracaso escolar cuando el alumno no consigue los objetivos propuestos para su nivel y edad y existe un desaprovechamiento real de sus recursos intelectuales. Esto suele tener como consecuencia una actitud negativa ante el aprendizaje. Muchas son las causas que pueden originar un fracaso escolar. Las más reseñables son los trastornos de aprendizaje y los trastornos emocionales. Las cifras varían según los diferentes estudios, pero se puede decir que sólo un 2% de los fracasos se debe a factores intelectuales, mientras que alrededor de un 29% está originado por trastornos de aprendizaje, entre los que destaca la dislexia. La misma proporción se debe a factores emocionales de todo tipo, y un preocupante 10% lo ocupa el Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).

El fracaso escolar también puede darse como consecuencia de las dificultades en el aprendizaje acumuladas por el niño a lo largo de varios cursos, e incluso puede ser un síntoma claro de la inadaptación del niño al centro escolar, debido a planes pedagógicos mal concebidos, organizados y orientados, con exigencias excesivas y formas de enseñanza ineficaces.

Familias Bilingües

Familias Bilingües

En muchos países, no es nada inusual que los niños aprendan a hablar dos o más idiomas y que los utilicen a diario para comunicarse y entender a los que están a su alrededor. En muchos países del mundo la gente es bilingüe o plurilingüe sin ser consciente de ello. Y algunos niños crecen en lugares donde habitualmente se hablan cuatro o más idiomas.

En países como los Estados Unidos, puede haber un idioma que sea el dominante, es decir, el utilizado por el gobierno, las escuelas y la sociedad. Teniendo esto presente, los padres que hablan otro idioma por "herencia cultural" podrían enfrentarse a un dilema: ¿Deberíamos enseñar a nuestros hijos sólo el idioma dominante o deberíamos intentar que sean bilingües? Aunque es importante aprender el idioma imperante del país donde se vive, para muchas personas también es importante que sus hijos aprendan el idioma de sus padres, abuelos y hermanos mayores.

Enseñar o no a su hijo más de un idioma sólo depende de usted. Quizás crea que su hijo necesita empezar "de cero" en un nuevo país y sólo deba aprender el idioma predominante. Sin embargo, existen ciertas ventajas a la hora de educar a un niño para que sea bilingüe.

Los padres también tienen su papel

Los padres también tienen su papel

El contexto familiar, tiene una gran e indudable importancia
para que los alumnos aprendan valores
morales, habilidades sociales y otro tipo de aspectos que le van a favorecer o perjudicar para adquirir
y desarrollar el rol de “agresor” o el rol de
“agredido”.
Los padres deben de tener una actitud emotiva
buena y sólida hacia su hijo, ya que es muy significativo
y trascendental que el niño desde sus primeros
años de vida se sienta querido y aceptado.
Si un niño en desarrollo es amado, seguramente su
personalidad será firme y, si por el contrario, es rechazado
o tiene carencias afectivas será un niño inseguro
y conflictivo.
De padres violentos saldrán probablemente hijos violentos
que no sabrán, ni podrán, canalizar su agresividad
y se ensañarán con el hermano o compañero
más frágil. Por otro lado, los padres tienen que poner
a sus hijos límites, para tener una clara referencia de
lo que hacen y así poder controlar sus actuaciones
para no generar comportamientos distorsionados.
El aprendizaje y cumplimiento de una serie de normas
no tiene que plantearse en un ambiente amenazante
ni autoritario, sino mediante el diálogo, el cariño
y la comprensión.

Dar con el origen del problema, primer paso para superarlo

Dar con el origen del problema, primer paso para superarlo

El fracaso escolar es uno de los problemas más graves que sufren en la actualidad los sistemas educativos. La trascendencia de sus consecuencias, que sobrepasan el ámbito escolar, y su extensión, en mayor o menor grado por todos los países desarrollados, justifican el interés de instituciones y asociaciones de docentes y de padres por paliar sus efectos. Los datos avalan el alcance de esta realidad. Así, el 72% del desempleo de los menores de 25 años tiene relación estrecha con el abandono de los estudios y el fracaso escolar. Según datos del Instituto Nacional de Calidad y Evaluación (INCE), casi la tercera parte de los alumnos adolescentes de nuestro país, estudiantes de ESO, obtiene calificaciones negativas. En la enseñanza media un 32% de los alumnos repite curso, un 35% no termina con éxito 2º de ESO, el 48% no supera el bachiller y en la universidad el abandono de los estudios ronda el 50%.

En nuestro país uno de cada cuatro niños fracasa en sus estudios, con los consiguientes problemas que ello acarrea, incluidos los psíquicos. Matemáticas, lengua e inglés son las materias en las que se registra un mayor fracaso escolar. Frente a la media europea (20%), el índice español de fracaso, cerca del 29%, sólo es superado por Portugal, con algo más del 45%. Las estadísticas oficiales indican que la Comunidad con mayor fracaso escolar es Canarias, con un 35,8%, mientras que la de Asturias es la más baja con un 14,4%, seguida de Navarra, con un 17,3% y la Comunidad Autónoma Vasca, con un 17,5%.

Estos datos, unidos a los que reflejan el elevado nivel de absentismo escolar y de abandono, muestran la existencia de un alto grado de fracaso escolar que requiere una acción global alejada de la creencia de que los alumnos en apuros son «vagos» o «tontos». El hecho de que haya escolares con dificultades para superar con éxito las exigencias del sistema educativo implica no sólo factores individuales, sino educativos, sociales y culturales.

"BULLYING" Tipos de maltrato y consecuencias

"BULLYING" Tipos de maltrato y consecuencias

Las consecuencias para la víctima suelen ser muy graves
y con repercusiones que desembocan en fracaso
escolar, miedos físicos y psicológicos y una anulación
de la personalidad e identidad del niño.
Por otro lado, las consecuencias del que maltrata
(agresor) son conflictivas. Suelen ser personas que se
están desarrollando en un ambiente hostil, poco idóneo
para sentir aceptación, cariño y paz y, por ello,
actúan desde su rutina de manera agresiva haciendo
daño a los que no merecen sufrirlo. Algunos de estos
niños agresores acabarán siendo jóvenes resentidos
con la sociedad en la cual terminarán incluso delinquiendo.


Existen diferentes tipos de maltrato que se pueden
catalogar en:
• Verbal: insultos, motes y menosprecios en público
para poner en evidencia al débil.
• Físico: empujones, puñetazos, patadas, etc...
• Psicológico: hechos encaminados a bajar la autoestima
del individuo haciéndole aumentar su inseguridad
y su ansiedad.
• Social: aislar del grupo al compañero creando en él
la sensación de marginación y de soledad.

"Bullying" Intimidación entre el alumnado

"Bullying" Intimidación entre el alumnado

La palabra “bullying” en inglés significa maltrato e
intimidación entre iguales.
En la sociedad en la que vivimos se dan situaciones
de acoso y en concreto en el contexto escolar suelen
ser habituales entre algunos alumnos, que intimidan
y humillan a otros compañeros que son más débiles
o vulnerables.
Por un lado está la figura del agresor y por el otro la
del agredido. La personalidad del que agrede suele
ser la de un alumno conflictivo, agresivo y con carencias
afectivas a nivel familiar. La personalidad del
agredido suele ser la de un niño identificado como
víctima, débil, inseguro y con bajos niveles de autoestima.
Posiblemente sea un niño sobreprotegido en
el ámbito familiar.